El tenis suele ser un deporte de ciclos, pero pocos imaginaban que Stefanos Tsitsipas volvería a vivir una situación que parecía haber quedado atrás para siempre. Tras varios años instalado entre la élite del circuito, el griego se alista para disputar la fase previa de un torneo Masters 1000, algo que no ocurría desde 2017.
La más reciente ocasión en la que Tsitsipas jugó una clasificación de esta categoría fue en el Masters 1000 de Montecarlo 2018. Con apenas 19 años y lejos de la fama que alcanzaría después, tuvo que ganarse un lugar en el cuadro principal desde la qualy. Lo consiguió, y una vez allí derrotó a Denis Shapovalov en la primera ronda, antes de caer en el siguiente partido con el belga David Goffin.
Desde entonces, su carrera dio un giro espectacular. Se convirtió en uno de los referentes de la llamada ‘Next Gen’, alcanzó el número 3 del mundo, ganó las ATP Finals de 2019 y conquistó tres títulos de Masters 1000 en Montecarlo (2021, 2022 y 2024). Además, fue finalista en Roland Garros 2021 y del Abierto de Australia 2023, consolidándose como uno de los jugadores más consistentes del circuito durante varios años.
Sin embargo, los últimos meses han sido complicados. Una combinación de lesiones, falta de regularidad y resultados discretos provocó una fuerte caída en el ranking ATP, obligándolo a regresar a una instancia que parecía pertenecer al pasado. El hecho de tener que disputar la qualy de un Masters 1000 simboliza el difícil momento que atraviesa un jugador que hace apenas unos años era un habitual candidato al título en este tipo de torneos.
El contraste no puede ser mayor. En 2024 alcanzó las 100 victorias en torneos Masters 1000, convirtiéndose en el primer jugador nacido en 1998 o después en lograr esa marca. Menos de dos años después, necesita volver a la clasificación para intentar acceder al cuadro principal.
En el ATP Masters 1000 Montreal, el helénico, situado en el puesto N.° 51 del ranking ATP, oficia como el primer preclasificado del cuadro clasificatorio, siendo su primer oponente el canadiense Keegan Rice, quien está debajo de los 800 mejores tenistas del mundo, siendo uno de los invitados por parte de la organización.
Aun así, la historia de Tsitsipas demuestra que conoce bien cómo reinventarse. La qualy no deja de ser un nuevo punto de partida para un tenista que ya supo transformar una oportunidad similar en el comienzo de una carrera de élite. Casi ocho años después de Montecarlo 2018, el griego vuelve a enfrentarse al mismo desafío, aunque esta vez con un objetivo diferente: recuperar el lugar que durante tanto tiempo ocupó entre los mejores del mundo.


