La participación de Alexandra Eala en el Abierto de Australia terminó en primera ronda, pero dejó un testimonio cargado de sinceridad y madurez. Tras la derrota, la joven filipina reconoció abiertamente sus emociones, admitiendo que se sentía “decepcionada y molesta por perder”, aunque quiso darle un enfoque constructivo al resultado al asegurar que intenta “percibir este resultado como una fuente de aprendizaje importante en mi carrera”, consciente de que este tipo de experiencias forman parte del proceso de crecimiento en el circuito profesional.
Uno de los aspectos que más impacto tuvo en Eala fue el apoyo recibido durante su paso por Melbourne. La tenista confesó que “es muy duro perder tras comprobar el tremendo apoyo que me da la gente”, y agradeció de forma especial el cariño de los aficionados.
«Agradezco muchísimo el cariño de la gente, me ha conmovido ver a tantos aficionados intentando ayudarme. Creo que estoy viviendo cosas difíciles de asumir aún, me he sentido algo abrumada. No esperaba que hubiera tanta gente, incluso en mis entrenamientos«, expresó.
Aun así, la joven tenista cerró su reflexión con una mirada realista y autocrítica: “Aún soy joven y debo seguir aprendiendo a gestionar estas cosas”, un mensaje que refuerza la idea de que, pese al golpe inicial, la experiencia en Melbourne puede marcar un punto de inflexión en su evolución.


