Su mayor rivalidad fue contra Stefan Edberg, con quien se enfrentó en 35 oportunidades.
Hace una semana comenté la historia del odio de Andre Agassi hacia el tenis, algo que él mismo describe en su libro titulado «Open: Mi historia». En el día de hoy hablaré sobre otro de los tenistas más exitosos de la historia, el alemán Boris Becker, el cual tuvo una historia de romance con Wimbledon, pero también vivió episodios muy oscuros como el que relataré a continuación.
Todos conocen la versión de Becker levantando trofeos y siendo el rey indiscutible de el Grand Slam londinense en tres ocasiones-1985, 86, 89-, pero acaso ¿todos saben que el europeo tuvo una adicción a los somníferos?. Esto lo cuenta el ex jugador en su libro autobiográfico titulado «Instante, detente».
Su problema empezó en el año 1987, momento en el que decidió probar un medicamento que se utilizaba para combatir los problemas para conciliar el sueño, conocido como «planum», esa fue una decisión que lo llevaría por un camino de desequilibrios y malas experiencias.
«Los somníferos eran mi gran problema. Al final, me despertaba en medio de la noche, porque su efecto sólo me duraba tres o cuatro horas. Entonces pasé a tomar una dosis doble» relata el ganador de 49 títulos ATP, dejando ver en esas palabras que este tranquilizante creo en él una dependencia que le impedía ya conciliar el sueño de forma natural.
Pero su adicción a estas píldoras no era lo único que vivía el germano durante esas épocas, también tenía problemas con el alcohol, y en muchas ocasiones llegaba a combinar las dos cosas, lo cual sin duda no lo conducía a tener buenas sensaciones en su organismo, a la vez que lo distanciaba de su familia.
«La noche anterior a mi final de Wimbledon de 1990 con el sueco Stefan Edberg tomé somníferos. Durante el entrenamiento, por la mañana, ingerí uno más. Cuando empecé a jugar, estaba dormido«. Esa final la perdió Becker después de haber ganado los dos primeros sets-2-6, 2-6, 6-3, 6-3 y 4-6.
Según lo relatado por el ex entrenador de Novak Djokovic, esta adicción la logró superar hasta el año 1992. Desde el año 1993 hasta su retiro en 1999, su rendimiento en los Grand Slams fue decreciendo, tanto así que sólo pudo llegar a dos finales-Wimbledon 95 y Australian Open 96-, coronándose campeón en el «major» australiano, venciendo en la final a Michael Chang.
[author title=»Andrés Matallana Avella: » image=»https://pbs.twimg.com/profile_images/666041598975852544/hSbddU6p_400x400.jpg»]Twitter @Andresf0724. Apasionado por el tenis. Disfruto del deporte blanco dentro y fuera de la cancha[/author]