Carlos Alcaraz no solo conquistó Melbourne: redefinió la historia del tenis. Con su victoria en el Australian Open 2026, el murciano se convirtió en el jugador más joven de todos los tiempos en completar los cuatro Grand Slam, una hazaña reservada únicamente a las leyendas. A una edad en la que otros apenas buscan consolidarse en la élite, Alcaraz ya ha dominado las cuatro superficies, derribando récords, jerarquías y cualquier límite generacional.
En la Rod Laver Arena no levantó solo un trofeo, sino que además selló su entrada definitiva en la inmortalidad del deporte, venciendo nada más y nada menos que al serbio Novak Djokovic con parciales de 2-6, 6-2, 6-3 y 7-5. Esta fue la quinta final con mayor diferencia de edad en la Era Abierta, siendo esta de 15 años y 348 días, pues Djokovic tiene 38 años y 255 días; mientras que, Alcaraz suma 22 años y 272 días de vida.
El primer set fue todo para Djokovic, quien atacó los segundos servicios de Alcaraz, llevándose siete de ocho puntos que le significó un 13 por ciento de efectividad para el nacido en Murcia, situación que le permitió quebrarle en dos ocasiones para tomar la delantera en apenas 34 minutos. La ilusión de lograr su 25ª corona de Grand Slam y vencer por segunda ocasión a un número uno del mundo en una final ‘major’ empezaba de la mejor manera para ‘Nole’.
En el segundo parcial, el español impuso el ritmo, superó en velocidad al serbio y tuvo un ciento por ciento de efectividad en los puntos ganados con el segundo servicio, su talón de Aquiles en el capítulo inicial, salvó un break point y le arrebató en dos ocasiones el saque a su rival para nivelar a un set por lado la final masculina del primer Grand Slam del año. ‘Carlitos’ se daba vida en su primera definición en Melbourne Park.
En la tercera manga, Alcaraz mantuvo la consistencia al no permitir opciones de ruptura por parte de Djokovic, aspecto de combinó nuevamente con dos quiebres para tomar la ventaja en el partido. Tan solo un set separaba al jugador de 22 años en convertirse en el tenista más joven en toda la historia en ganar los cuatro Grand Slam y el noveno en el acumulado general; además del segundo español, luego de Rafael Nadal.
Djokovic empezó con el cuchillo entre los dientes en el cuarto episodio, pues en su primer juego de saque tuvo que sortear seis opciones de quiebre, luego vino la calma y el serbio se mantuvo con vida defendiendo con éxito su servicio; en el noveno game, Novak tuvo una oportunidad de ruptura que le hubiese significado servir par set y aspirar a llevar la definición al quinto. Justo cuando el balcánico sacaba para forzar el tie-break, llegó el quiebre por parte de Alcaraz que le permitió consagrarse en el Australian Open.
Este triunfo no solo supone un nuevo Grand Slam para su palmarés, sino que consolida a Alcaraz como una figura dominante en todas las superficies. Ganar en Australia, tradicionalmente uno de los escenarios más exigentes física y mentalmente, refuerza la sensación de que el español ha alcanzado una nueva dimensión en su carrera.


