Eliot Spizzirri se despidió este sábado del Abierto de Australia tras caer frente a Jannik Sinner en un partido marcado por el intenso calor y una interrupción clave en el desarrollo del encuentro. El estadounidense, que llegó a tener ventaja en el marcador 3-1 en el tercer set, en uno de los momentos más delicados para el italiano, analizó con serenidad lo ocurrido tras la activación de la regla de calor y el posterior cierre del techo, una decisión reglamentaria que coincidió con su mejor pasaje del partido.
“Sonreí un poco cuando la regla de calor entró en vigor, estaba siendo un momento divertido con el 3-1 a mi favor”, explicó Spizzirri en rueda de prensa. El tenista detalló que la interrupción era inevitable por normativa, independientemente del resultado del juego en curso. “No importa quién ganara ese juego porque después se cerraría el techo sí o sí. Fue gracioso que se cerrara justo cuando le rompí y él estaba tambaleándose, pero sucedió de esta manera. Son las reglas del juego y hay que vivir con ellas”, añadió.
El parón cortó la inercia del estadounidense, que reconoció que el momento pudo haber sido sensible para su rival, aunque evitó restarle mérito. “No diría que se salvó por eso, es demasiado buen jugador para decir eso, aunque si ocurrió en un momento desafiante. Se podría decir que fue afortunado, pero también tiene mucha experiencia y supo manejarlo bien”, afirmó, recordando además que Sinner ya había gestionado situaciones similares en esta edición del torneo, como en su partido ante Holger Rune.
Spizzirri concluyó subrayando que, incluso sin el cierre del techo, el partido habría tenido una pausa obligatoria por el calor si el tercer set se extendía. “Si hubiera ganado el tercer set, hubiéramos tenido un descanso de diez minutos de todos modos”, reflexionó. Su análisis dejó una lectura madura de la derrota y puso en valor la capacidad del número uno del mundo para recomponerse en escenarios complejos dentro del Abierto de Australia.


