Opinión
¿Dejar por fuera de competencia al actual N°1 del mundo y máximo campeón en la historia? ¡Un escándalo! ¿Permitirle jugar en Melbourne Park a pesar de no estar vacunado? ¡Otro escándalo!
No importaba lo que ocurriera. Novak Djokovic y el Australian Open 2022 ya se habían convertido en un coctel explosivo para el planeta tenis, así que era cuestión de tiempo para conocer la decisión y había que prepararse para una catarata de reacciones.
Al serbio le fue otorgada una exención para disputar el primer Grand Slam de la temporada, lo que provocó múltiples críticas, la mayoría, cargadas de indignación e inconformidad debido al trato especial para un jugador al que han juzgado por su ‘falta de solidaridad’ al no estar vacunado y por sacar provecho de sus privilegios como N°1 del mundo.
Pero me gustaría aclarar -aunque parezca una obviedad- que el hecho de estar vacunado no salva a nadie de contagiarse y tampoco impide que transmita el virus. Por ende, tanto Djokovic como los cientos de tenistas y personas vacunadas que estarán en Australia se encuentran en la misma posición.
Respecto a la supuesta intención de sacar ventaja, en más de una ocasión el serbio se mostró dispuesto a asumir las consecuencias de su decisión de no vacunarse; es decir, no jugar. Sin embargo, esto no significa que no hubiese trabajado junto a su entorno para encontrar la manera de estar desde el próximo 17 de enero en el Australian Open.
A través de un comunicado, Tennis Australia dio a conocer los cuatro motivos válidos para que un jugador solicite la exención de la vacuna: (1) Sufrir un condición médica grave aguda; (2) haber sido positivo recientemente y no poder aplicarse la vacuna; (3) haber sufrido una reacción complicada tras primera dosis o (4) padecer una enfermedad mental.
¿Qué hizo Djokovic? Presentó pruebas médicas en las que justificó su no vacunación, ya que es intolerante a la lactosa y al gluten, y además ha tenido problemas cardíacos. Sencillamente, recurrió a las herramientas científicas y legales para permitirse estar en el primer gran evento de la temporada del deporte en el que se desempeña como profesional, como trabajador.
Hay quienes juzgan este comportamiento y aseguran que si Federer o Nadal hubiesen estado en la misma situación, habrían actuado diferente al serbio. Algo incomprobable desde mi perspectiva.
Aún así, nada de esto justifica la injusta decisión de Tennis Australia que, por ejemplo, a la rusa Natalia Vikhlyantseva le negó la posibilidad de disputar el torneo a pesar de estar vacunada con la Sputnik.
¿Qué habría pasado si la exención la pedían jugadores como Pierre Hugues Herbert o Tennys Sandgren? Ninguno de los dos estará en Melbourne este año debido a que no están vacunados, pero es que ninguno es o ha sido N°1 del mundo durante más de 300 semanas y tampoco ha ganado nueve veces el Australian Open; por ende, no son indispensables para la industria.
Como es lógico, desde Australia se negará cualquier denuncia de trato preferencial hacia Djokovic, pero la sensación que ha quedado en el planeta tenis es esa, la de un círculo creado por y para un puñado de privilegiados que acomodan las reglas según sus exclusivas necesidades.
Esto no es nuevo para nadie e infortunadamente continuará ocurriendo, pero repito, Djokovic está lejos de ser el culpable de este coctel explosivo. Es apenas uno de los ingredientes que lo componen.
No obstante, estas razones le importarán poco y nada a quienes sienten indignación, especialmente al público australiano, que como pocas veces en la historia estará del lado de los rivales del N°1 del mundo en su intento de coronarse por décima ocasión en Melbourne Park.
[author image=»https://pbs.twimg.com/profile_images/1122365846247096320/gFoXr9nB_400x400.jpg»] Marcelo Becerra Concha (@Marcelob11) Disfruto conociendo el mundo del deporte desde adentro. Bogotá.[/author]