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El tenis colombiano suma un nombre más que toma la decisión del tenis universitario. Esta vez se trata de Mariana Pinzón, una de las tenistas más representativas del tenis juvenil en los últimos años, quien tras un paso destacado en los diferentes niveles juniors, tanto en Colombia, en Sudamérica y en ITF, decidió darle la oportunidad a la universidad en Estados Unidos, una decisión muy recurrente en el último tiempo para los tenistas que están en ese momento de la transición al tenis profesional.
La tenista bogotana, actualmente con 16 años, se destacó en el Circuito Nacional Juvenil, jugó en las dos categorías Cosat, tuvo presencia ITF (llegó a estar dentro de las 500 del mundo y ganó tres títulos) y tuvo el honor de representar a Colombia en torneo Sudamericanos e individuales.
Ahora, para ella inicia un nuevo capítulo en Siena University, en el Estado de Nueva York, donde tendrá la oportunidad de combinar sus estudios con el tenis universitario, una elección que está siendo vista con buenos ojos por muchos juveniles para poder llegar a ser profesionales en el futuro.
Es por eso que Mariana Pinzón decidió hablar con Match Tenis para contar detalles de esta decisión y ahondar un poco más sobre lo que fue su paso como juvenil, sus inicios en el deporte, los sueños que cumplió y aquellos que le quedaron por tachar.
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Has tomado la decisión de irte a la universidad en Estados Unidos… ¿Es la decisión que querías o fue la que te tocó tanto en lo deportivo como en lo personal?
Diría que no es porque me tocó. Obviamente quería ser profesional, fluir un poco más en el tenis, jugar los Grand Slams juveniles, pero hay sueños que a uno lo retienen o no se pueden cumplir. Ir a la universidad me motiva bastante y me pone muy feliz porque no cualquier persona puede llegar hasta allá; esto también me puede servir para llegar más adelante a ser profesional.
- ¿Fue una decisión difícil o se dio de forma sencilla en ti y en tu familia?
La verdad fue una decisión complicada, en parte porque tengo mi póliza de estudio acá en Colombia y mi padre tenía ese futuro adelantado para mí; eso fue lo que nos tomó más tiempo para la decisión. Pero era lo que yo quería, lo que más me gustaba, por lo que mis padres y mi hermana me apoyaron.
- ¿Desde cuándo estaba la universidad entre las posibilidades de tu futuro?
Desde el año pasado, ya que me iba a graduar del colegio y era el momento donde uno empieza a pensar dónde va a estudiar o qué va a estudiar. Yo quería seguir jugando tenis, que es lo que más me apasiona y me gusta, pero la alternativa de la universidad era muy buena al escuchar la experiencia de otras chicas.
- Hablando un poco sobre tus inicios en este deporte, cuéntanos por qué terminas jugando tenis… ¿era un deporte conocido en tu familia?
Casi todos en mi familia juegan tenis, mis papás y mi hermana, pero yo comencé jugando porque mi hermana inició a jugarlo en una cancha al frente de nuestro conjunto y, cada vez que la veía, lloraba porque quería entrar jugar. Desde ahí empezó mi pasión por los deportes, pero había algo con el tenis que me generaba más, mis papás me veían y decidieron meterme de lleno.
- ¿Y en qué momento se dan cuenta que eras buena?
Siento que desde pequeña mis papás me veían que hacía perfecta la técnica, iba a torneos de tenis y ganaba, entonces decían que veían un talento en mí y por eso continué en el deporte.
- Tú hiciste todo el proceso de haber jugado en el circuito nacional, por lo que puedes hacer un análisis del tenis juvenil colombiano, ¿es una competencia sencilla o complicada?
Yo siempre lo he dicho que es bastante bueno. De pronto me gustaría que hubiera más torneos, pero siento que, respecto a otros países que he viajado, el nivel es bueno para competir. El circuito juvenil a mí me ayudó mucho porque cada fin de semana había un torneo y podía sumar, por lo que eso les da la oportunidad a jugadores de poder tener un ranking para luego construir su carrera en Sudamérica y a nivel ITF.
- A propósito de este tema, hace unos años quitaron la categoría 16 años en Colombia, ¿eso para ti te jugó a favor o en contra?
En mi opinión me jugó a favor, jugar con niñas con más fuerzas de pelota y más grandes que yo me generó más confianza y sentía que eso me ayudaba a ser cada vez mejor.
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- Actualmente son muchos los juveniles colombianos que toman la decisión de irse a la universidad en ese momento de transición entre juvenil y profesional. ¿Qué crees que está pasando para que esto suceda? Teniendo en cuenta que tal vez quisiéramos que fuera mayor el número de tenistas que decidan jugar como profesionales.
Creo que muchos de los que se van no tienen las mismas oportunidades de otros, como recursos económicos o deportivos, entonces ahí se complica la parte de querer ser profesional donde toca competir un poco más de lo normal y algunos no podemos.
- ¿Qué es lo más bonito que te dejó esta carrera como juvenil y lo que sientes que te faltó por cumplir?
Creo que mi mejor momento fue representar a Colombia en el Sudamericano de 14 años, fue un recuerdo muy lindo y mi mejor año como tenista, logré ganarle a una de las mejores de Sudamérica. Quedamos cuartas, no logramos clasificar al mundial, pero hubo un buen rendimiento en ese torneo. Mientras que lo que me faltó fue ir a ese mundial, fue algo que siempre quise; también jugar Wimbledon junior, en el clasificatorio de Brasil estuve a poco de hacerlo.
- Hay algo en ti que generalmente no se ve en muchos tenistas y es tener una misma entrenadora durante toda tu carrera como juvenil. Es muy conocida tu relación muy estrecha con Karen Castiblanco: ¿Qué significa ella para tu vida y cómo pudieron llevar esa relación de más de 10 años?
Casi toda mi vida he estado con Karen, en mi proceso ha sido una parte importante no solo como tenista, sino como persona porque me ha enseñado muchos valores que hoy en día me definen como la persona y la deportista que soy. Ir a la universidad es también gracias a ella, la academia es como mi segunda familia, ella es como mi segunda madre, la quiero demasiado y siempre voy a estar agradecida con ella.
- A pesar de esta decisión, sigue el deseo de un futuro de ser profesional…
Ese deseo sigue en pie. Creo que voy a la universidad por eso, siento que hay oportunidades para que eso se pueda cumplir.
- Desde tu experiencia, ¿qué ha sido lo menos bonito de tener la carrera como tenista?
El tenis es un deporte que no es nada económico, hay que hacer muchos esfuerzos. También el hecho de tener que viajar sola. A veces estar por fuera tres meses y no estar al lado de mi familia era duro. El tenis no es un deporte para cualquiera, es un deporte para valientes.
- Pero seguramente te dejó amigos y experiencias bonitas…
Sí, la gran mayoría de mis mejores amigos son del tenis, logré conocer a personas increíbles como jugadores, entrenadores o padres que me dejan una experiencia increíble. O, por ejemplo, haber jugado el Torneo Interligas que siento que es el torneo que todo colombiano quiere jugar, este un gran torneo y una experiencia divina.
- Finalmente… ¿cómo se describiría Mariana Pinzón como tenista?
Soy una jugadora humilde, guerrera y alegre. Mi juego es muy variado, no soy de solo pegar plano. Creo que mis mejores golpes son el slice, el drop y las voleas… y también me caracterizo por jugar bien dobles. Por ser bajita tengo algunas desventajas, pero siempre lo traté de tomar como una ventaja. El hecho de ser chiquita, la agilidad que me permite esa estatura, es muy buena comparada con alguien un poco más alta que yo.

