Realmente no encontraría las palabras adecuadas para describir el momento por el que pasa el vallecaucano Alejandro Falla. En el léxico que manejo -y el que utilizo para referirme al tenis- busco y busco, pero no sabría exactamente qué conjunto de frases usar para darle un rotulo a este momento; en cierta parte porque no quiero entrar en cliché. Aunque en realidad, yo no soy quién para juzgar, lo único que quiero en estas líneas es dar mi punto de vista sobre lo que sucede con un representante del deporte colombiano, algo que nos debería interesar a todos los compatriotas.
En un 2014 regular, Alejandro Falla vio cómo el verde césped le entregaba una oportunidad de gritar campeón. Digo regular porque hasta el Torneo de Halle su mejor participación en el circuito ATP había sido la R32 de Indian Wells; aunque se coronó campeón en los Challengers de Noumea y Bucaramanga a inicio de año. La hierba alemana le dio la posibilidad de disputar la final dejando en el camino a Kubot, Haase, Gojowczyk y Kohlschreiber; por los nombres y perdiendo nada más que dos sets, tuvo una semana mágica donde su tenis se conectó a la perfección.
Y es que si me preguntaran cuál es la superficie donde mejor se mueve Falla y donde sus golpes se empalman fácilmente, yo respondería que es el césped. Esa percepción la sostengo desde que lo vi poner en apuros a Roger Federer la primera ronda en Wimbledon 2010, donde incluso, sacó para partido. Sí, es cierto que sus mejores resultados no los ha forjado en la hierba, pero es donde tiene mejores desplazamientos seguramente.
Lastimosamente en esa final de Halle tuvo al frente nada más y nada menos que a Federer, que es amo y señor de ese torneo en los últimos tiempos. Perdió con un doble tiebreak pero no se la dejó nada sencillo al suizo que vio cómo tenía que transpirar más de lo normal. Nada que reprochar, cayó ante el mejor.
Pero el idilio y la fantasía empezó a tomar un color plomizo que con el paso del tiempo se transformó en una mancha difícil del borrar. El pasto le dio un espaldarazo y terminó cediendo en las rondas iniciales de ‘s-Hertogenbosch y Wimbledon, en este último cayendo con Ante Pavic, el 128 del mundo en ese momento. Imposible de creer. Llegó el torneo de Bogotá como el punto de propulsión para él, estar en casa debía significar un punto extra en su juego; derrotó a Tatsuma Ito para luego caer ante Bernard Tomic que a la postre fue campeón. Los dolores de cabeza incrementaron con la temporada de cemento: Washington, Canadá, Cincinnati y para finalizar, el US Open, fue una llegada con boleto de salida asegurado. En todos dijo adiós en la primera ronda.
Sin movilidad, falto de carácter, sin los golpes necesarios para exigir a su rival, esa es una corta radiografía del nivel de Alejandro Falla, una situación que nos alarma a los colombianos que nos importa el tenis, a los que disfrutamos de él. Pero la situación va más allá: en realidad es poco entendible cómo puede caer ante jugadores que, aparentemente, están en un nivel menor que él. Por ejemplo, Ante Pavic y Robby Ginepri, uno que apenas está iniciando el recorrido del profesionalismo; otro que viene de una larguísima lesión y ni siquiera es la sombra de lo que fue en sus buenos momentos. Claro que Falla puede perder con ellos porque no es invencible, lo inverosímil es las circunstancias en las que cae. Es algo hasta cierto punto inadmisible.
Yo no le pido a Alejandro Falla que sea campeón del Masters de Cincinnati o del US Open, porque es algo que en estos momentos parece inalcanzable por el nivel que manejan Djokovic, Nadal, Federer, que son unos extraterrestres. Yo le pido mejores actuaciones, que sea constante, que muestre firmeza; sí, en un torneo puede caer en la rueda inicial porque eso le sucede a muchos, pero que no le pase en cinco seguidos. Hasta allá tampoco.
Desafortunadamente el caleño pasa por este bache justo antes de la serie de repechaje de Copa Davis frente a Canadá, un duelo que es más que complicado y mucho más al tener que afrontarlo de visitante. Colombia tiene que vérselas con un tal Milos Raonic, con un Vasek Pospisil que está en un considerable crecimiento y con un Daniel Néstor experto en dobles, todo un reto para las nuestros conseguir por primera vez el cupo al Grupo Mundial. Imposible no es pero algo que raya en lo heroico. Necesitamos que los nuestros estén en un buen nivel competitivo, que podamos creer que todo se puede, que todo es posible, que el sueño puede lograrse; pero demostrando flaquezas y con actuaciones pobres todo parece ser complicado. Pero como expresé al inicio: no soy nadie para juzgar, mucho menos a Alejandro Falla.
[author image=»https://pbs.twimg.com/profile_images/473258143418314752/wPCdGPjm_normal.jpeg» ]Fabián Valeth Orozco @Harryelpote: Redactor de TenisBreak. Director y productor de radio y televisión, locutor y redactor. Amante del tenis y del periodismo deportivo enfocado hacia este deporte.[/author]