Momento de iniciar el resumen de lo que dejó la temporada de la WTA. Como puntapié iniciamos con las jugadoras destacadas del año, aquellas que estuvieron un pie adelante de sus compañeras y rivales y que vieron en el 2014 un tiempo de alegrías, dichas y satisfacciones.
Serena Williams.
La mejor del 2014. La estadounidense firmó una temporada con números realmente impresionantes entre los que destacan ser la única que jugó siete finales y ganó la misma cantidad (Brisbane, Miami, Roma, Stanford, Cincinnati, US Open y Copa de Maestras), apenas perdió ocho partidos en el curso, sumó su 18º Grand Slam y la quinta copa WTA Finals, adjudicándose la tercera consecutiva. Y como premio final terminó una temporada más como número uno, sosteniendo ese rol por segundo año consecutivo. Pero lo que más sobresalió de la norteamericana fue su capacidad de tomar acción en la cancha, en muchos casos tomando síntomas de «invencibilidad», una situación con la que se ha asociado a Serena en el último tiempo por su forma de encarar los partidos y meter presión a su rival en pista. Uno de los pocos lunares de la menor de las Williams fue su irregular andar en los tres primeros Grand Slams donde no llegó en ninguno siquiera a cuartos, pero se reivindicó en el US Open para obtener la jugosa suma de 18 títulos en esta categoría.
Simona Halep.
El crecimiento de la rumana se evidenció con mayor notoriedad en el 2014. Tras un 2013 que la impulsó hacia el selecto grupo de las mejores, Simona Halep encontró mayor regularidad en la presente temporada y esa constancia que invade a las estrellas. Fue capaz de llegar a cinco finales, un número inferior a su pasado curso, pero definiciones de mayor calidad para su galera. Una de ellas fue la de Roland Garros, su primera final de Grand Slam, donde terminó cayendo ante María Sharapova, y que le sirvió para demostrar que es una jugadora que se puede acomodar a diversas superficies con facilidad. Conquistó Doha y Bucarest y terminó como finalista en Madrid y la Copa de Maestras en su primera presentación. Pisó la segunda posición del ranking WTA y finalizó en la tercera casilla.
Ana Ivanovic.
La oriunda de Belgrado vivió una espectacularidad en la temporada que termina. Tras algunos años con indecisiones y falta de fortaleza física y mental, Ana Ivanovic revivió aquellos tiempos donde se consagró como una de las mejores del mundo. Con cuatro títulos debajo del brazo, la balcánica mostró su mejor regularidad y fue capaz de retar a las más grandes del circuito para hacerse su propio espacio en la constelación. Fue la jugadora como más victorias de la temporada (58) y volvió al Top Ten tras cinco años sin saber lo que era pertenecer a ese selecto grupo, alcanzó seis finales (la segunda mejor marca del año) y perdiendo Stuttgart con María Sharapova y Cincinnati con Serena Williams. Volvió a la Copa de Maestras por la puerta grande y aunque se quedó a un set de avanzar a las semifinales, demostró que el 2015 puede ser un año de un mayor crecimiento. Precisamente eso ya lo tiene en la mira: ganar nuevamente un Grand Slam.
Eugenie Bouchard.
El crecimiento de la canadiense se vio en pasos agigantados. Eugenie Bocuhard lanzó la jabalina lo más lejos que pudo y demostró que tiene las baterías para ser parte de las mejores. En los tres primeros Grand Slam fue la única que alcanzó semifinales en todos y se vio inmiscuida en su primera definición en Wimbledon, aunque cayó fácilmente en las garras de Petra Kvitova. Ganó su primer título en Núrenberg, llegó a otra final en Wuhan y como premio alcanzó su primera Copa de Maestras en Singapur. Aunque el final de temporada fue en caída, la de Quebec dio certezas de tener el potencial suficiente para estar en la conversación de la parte alta del ranking.
Na Li.
El andar de la tenista china se vio interrumpido por su inesperado retiro, ese que sucedió después de mitad de año. Na Li supo consagrarse en el Abierto de Australia por segunda vez en su carrera y fue firme aspirante a quedarse con la primera plaza del ranking WTA pero su rodilla no soportó el duro camino del circuito femenino y la llevó a decirle basta a los 32 años. Precisamente, la jugadora oriental supo ser parte de la élite a una edad tan madura cuando muchas ya empiezan a considerar el retiro como una opción, para Li todo era momento de dicha y alegría pero su cuerpo fue la interrupción para llegar a lo más alto. A pesar de haberle dicho adiós al deporte blanco, la china es una de las destacadas de la temporada.
Mención especial: María Sharapova y Petra Kvitova.
La rusa fue la reina del polvo de ladrillo; la checa, de la hierba. María Sharapova ganó su quinto Grand Slam en Roland Garros tras ganarle una tensa final a la rumana Simona Halep y significó la guinda de unos meses que la catalogaron como la reina de la arcilla. Apenas perdió un partido de 20 disputados sobre esta superficie y consiguió tres títulos: ya mencionado Open de Francia, Stuttgart y Madrid. Mientras que Petra Kvitova volvió a coronarse en Wimbledon. La tenista de República Checa tuvo una primera mitad de año entre sombras y en Londres brilló con luz propia. Ahora tiene una nueva misión: brillar en los otros grandes y ser número uno del mundo.
[author image=»https://pbs.twimg.com/profile_images/473258143418314752/wPCdGPjm_normal.jpeg» ]Fabián Valeth Orozco @FabianV_: Redactor en jefe de Match Tenis. Director y productor de medios de comunicación. Amante del tenis y del periodismo deportivo enfocado hacia este deporte.[/author]