Marta Kostyuk ha convertido una simple celebración en una de sus señas de identidad dentro del tenis profesional, pues tras conquistar títulos, sorprende al público con una voltereta en plena cancha. Este gesto, poco habitual en el circuito, refleja tanto la intensidad del momento como su personalidad espontánea y enérgica.
Un ejemplo destacado fue el triunfo de este sábado en la final del WTA 1000 Madrid, donde se coronó campeona tras vencer a la rusa Mirra Andreeva por 6-3 y 7-5. Al finalizar el partido, Kostyuk celebró la victoria con su ya característica voltereta, desatando la ovación del público.
Lejos de ser una tradición formal, esta celebración tiene un origen personal ligado a su formación en gimnasia durante la infancia. En un deporte donde las reacciones suelen ser más contenidas, su gesto destaca por su frescura y autenticidad, consolidándose como un sello distintivo que los aficionados ya esperan en sus grandes triunfos.


