En un torneo famoso por su estricto código de vestimenta blanco, Naomi Osaka encontró la manera de destacar sin romper las reglas. En su debut en Wimbledon 2026, la cuatro veces campeona de Grand Slam apareció con un espectacular atuendo ceremonial diseñado por la creadora japonesa Hana Yagi, una propuesta que fusionó la tradición japonesa con la estética contemporánea del tenis.
El conjunto de entrada consistía en una capa larga completamente blanca inspirada en el kimono, adornada con bordados de grullas y flores de cerezo, símbolos asociados con la longevidad, la renovación y la belleza efímera en la cultura japonesa. También incorporaba un peinado con un ornamento tradicional (kanzashi), reforzando el carácter ceremonial de la presentación. Todo el diseño respetó el famoso reglamento de Wimbledon, que exige una vestimenta casi totalmente blanca.
Debajo de la capa, Osaka lució un vestido de competición desarrollado junto con Nike, confeccionado con tecnología Dri-FIT. La prenda incorporó detalles inspirados en el arte japonés del kirigami, además de aplicaciones florales y una falda que aportaba movimiento sin comprometer el rendimiento deportivo. El vestido salió a la venta antes del torneo y varias tallas se agotaron rápidamente, reflejando el interés que genera la tenista tanto dentro como fuera de las canchas.
En lo deportivo, Osaka no tuvo inconveniente en liquidar a su rival por 6-1 y 7-5 en apenas una hora y 17 minutos. En busca de la tercera ronda, la nipona espera por la vencedora del partido entre la colombiana Emiliana Arango y la rusa Anastasia Gasanova, quienes se miden en un rato.


