Daniil Medvedev comenzó la temporada 2026 de la mejor manera posible al proclamarse campeón del ATP 250 de Brisbane (Australia), confirmando su jerarquía en canchas sobre cemento y enviando un mensaje claro en la antesala del Abierto de Australia. El tenista ruso se impuso con parciales de 6-2 y 7-6(1) al estadounidense Brandon Nakashima en una hora y 36 minutos.
A lo largo del torneo, el ex número uno del mundo evidenció una gran solidez mental y supo resolver partidos exigentes sin perder la calma, apostando por su característico juego de desgaste, devoluciones profundas y una lectura inteligente de cada rival. En primera ronda le ganó por 6-2 y 6-3 a húngaro Marton Fucsovics; luego despachó por 6-3 y 6-2 al estadounidense Frances Tiafoe; en cuartos de final cedió su único set del torneo al ganarle 6-7(4), 6-3 y 6-2 al polaco Kamil Majchrzak; y en semifinales le ganó 6-4 y 6-2 al estadounidense Alex Michelsen.
El título no solo representa un nuevo trofeo en su carrera, sino también un impulso anímico importante tras una pretemporada enfocada en recuperar regularidad y confianza, recordando que terminó el año anterior por fuera del Top-10. Esta fue su 22ª corona y la segunda en Australia, tras haberse consagrado en el ATP 250 Sídney en 2018, siendo este el primer torneo que ganó.
Lo hecho en este torneo, le permitirá al ruso ganar una casilla en el ranking ATP, pasando del puesto N.º 13 al 12 y el ánimo de cara al Australian Open 2026, primer Grand Slam del año: “En los últimos torneos he llegado como mínimo a cuartos de final y he jugado dos finales. Estoy jugando a un gran nivel y tengo mucha confianza. Cuando despliego mi mejor versión no hay muchos tenistas que puedan ganarme, si logro llevarlo a cabo en Melbourne, tendré mis opciones de hacer algo importante”, expresó en rueda de prensa.


