A inicios de 2025 se hizo público el nuevo camino que tomaba Emiliana Arango: eligió al también colombiano Felipe Mantilla como su nuevo entrenador para afrontar una temporada en la buscaba mayor protagonismo, meterse por primera vez al top-100 y ser parte de las mejores del mundo.
Los resultados empezaron a darse casi que a las semanas: la antioqueña fue campeona del WTA 125 de Cancún (el que es, hasta el momento, su título más importante como profesional) y unas semanas después se convirtió en la primera colombiana en llegar a la final de un WTA 500 en Mérida, un par de resultados que sonaron fuerte y pusieron al país con dos grandes referentes en el tenis femenino, incluyendo a Camila Osorio.
Aunque también hubo semanas difíciles, fue evidente un cambio muy positivo en Emiliana y siempre detrás estuvo Felipe Mantilla, extenista colombiano que llegó a ser 474 del mundo, ganó un título Futuro en 2017 y representó al país en eventos del ciclo olímpico. Un jugador que muchos perdieron del radar desde 2019 (cuando jugó su último torneo profesional) y luego lo vimos en el rol de entrenador radicado en Estados Unidos.
“Desde muy joven sentí que quería ser entrenador, mi propósito siempre ha sido acompañar a las personas a cumplir sus metas. En el 2019 nace mi hijo así que quise priorizar a mi familia y lo mezclé con competencia, pero ya en el 2020 con la pandemia la posibilidad de seguir compitiendo desaparece”, le comenta Mantilla a Match Tenis sobre la transición de tenista a entrenador.
El colombiano, desde entonces, empezó a trabajar con la USTA (la Asociación de Tenis de Estados Unidos) hasta que en 2025 se da la oportunidad de convertirse en el entrenador principal de Emiliana Arango, un año que califica como “excelente” por los logros conseguidos en tan poco tiempo.
“Para mí la clave fue el trabajo en equipo, hubo química desde el principio y una visión compartida de los objetivos y un objetivo claro de su estilo de juego”, comenta. “Construimos metas integrales que abarcaban no solo lo profesional, sino también lo personal y ese equilibrio fue primordial y ayudó para que los resultados se dieran de forma consistente y sólida”.
Sin embargo, para propios y extraños fue una sorpresa cuando, al terminarse la temporada 2025, se conoció que Emiliana y Felipe no continuarían el vínculo laboral y con la antioqueña regresando con uno de los entrenadores de toda su vida, el también colombiano Mauricio Hadad, sumando también a la mejor tenista nacional de todos los tiempos, Fabiola Zuluaga. Para Mantilla los caminos empezaron a tomar vías distintas, pero dejó claro que todo se dio en un ambiente cordial y de agradecimiento.
“Fue una decisión tomada y conversada con total respeto. Acordamos cerrar el ciclo profesional desde el agradecimiento por todo lo construido como equipo y pienso que a veces los caminos empiezan a orientarse en direcciones distintas y es parte natural en cualquier proceso. Yo me quedo con la satisfacción de lo que logramos y de la evolución que compartimos a lo largo de este proceso”, le responde a Match Tenis.
También tuvo la oportunidad de detallar un poco más a fondo el estilo de juego de la actual 56 del mundo, destacando que la considera una jugadora agresiva a pesar de que otras rivales posean una velocidad de pelota mucho mayor.
“Para mí Emiliana es una jugadora agresiva y muy valiente, su intensidad y su toma de decisiones la distinguen en el circuito. Que otras jugadoras puedan imponer más velocidad de pelota no significa que ella no lo sea, al contrario, para mí su estilo se impone desde la intención, desde la variación y su fortaleza mental”, expresa.
¿Y qué necesita para mantenerse en la parte alta? “Para consolidarse en el top-50 no depende solo un factor, sino de muchos pequeños detalles, pero para mí el truco es ir disfrutando del proceso y reconocer la evolución diaria. Y la magia está en la persona que uno se convierte en ese camino y ella tiene mucho para seguir creciendo”, concluye.
Mantilla, un conocedor del tenis colombiano desde sus múltiples aspectos, también tuvo la oportunidad de hablar de presente del tenis del país, destacando las mejoras que se deberían implementar para poder lograr mayores deportistas de élite.
“Para mí Colombia tiene mucho talento, hay pasión; incluso referentes que inspiran. Sin embargo, también hay muchos aspectos que fortalecer como estructuras formativas más sólidas, procesos a largo plazo y también más inversión en etapas formativos. Pero soy optimista y pienso que con visión coordinada y acompañamiento integran podemos acercarnos a la élite mundial”.


