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A sus 33 años, Juan Sebastián Gómez ha alcanzado un momento que hasta hoy parecía improbable: disputar su primera final de un torneo Challenger.
El colombiano, que se convierte en el jugador nacional de mayor edad en llegar a esta instancia por primera vez, describió la experiencia como una felicidad inmensa, comparable únicamente con la medalla de oro que obtuvo en los Juegos Olímpicos de la Juventud en Singapur. “Nunca pensé a los 33 años hacer una final de Challenger, nunca lo hice y ahora estoy aquí. Es una bendición de Dios”, confesó.
El logro no solo es suyo, también de un equipo que lo ha acompañado durante los últimos años. Gómez relató que recibió videollamadas de su entrenador Julián Mauri, de Cristian Bórquez y de su psicólogo Iván, todos celebrando un resultado que no estaba en los planes. “Bogotá me la debía, estoy en la final y feliz por eso”, añadió.
El camino hasta la final incluyó victorias sobre rivales como Juan Pablo Ficovich, 169° del ranking ATP y un habitual en las fases previas de Grand Slam. Gómez reconoció que la clave estuvo en liberar la presión: “No lo hice en mí «prime», a los 18, pero lo hago a los 33. Tengo más cabeza que a los 18, y eso me permite disfrutarlo más. El poder de la mente es increíble, los resultados lo dicen”, explicó, subrayando que la madurez le ha dado una nueva perspectiva.
Tras concretar el punto de partido, el bogotano levantó los brazos y miró al cielo. “Las emociones las saco con el grito, porque quiero gritarlo, pero siento que tengo que estar concentrado hasta el último punto. Cuando miro al cielo es para darle las gracias a Dios que todavía me tiene jugando y bien de salud. Es un regalo llegar a la final”, expresó con gratitud.


