Por Jerónimo Díaz Lopera
La tenista ucraniana Oleksandra Oliynykova, de 25 años y actualmente ubicada dentro de las 100 mejores del circuito WTA (91ª casilla), continúa causando sensación tanto por su tenis como por su estilo personal en el Transylvania Open, el evento WTA 250 que se disputa sobre canchas de cemento en la ciudad rumana de Cluj-Napoca (Rumania)
“Si me pagan, me tatuó la cara con tatuajes semipermanentes”. Con esa frase, la tenista ucraniana Oleksandra Oliynykova ha dado de qué hablar en el circuito femenino, combinando tenis, marketing personal y una imagen poco habitual en el deporte. En el certamen rumano superó en segunda ronda a la húngara Anna Bondar, N.° 64 del ranking WTA y quien era la octava preclasificada, por doble 6-4 en una hora y 29 minutos.
Oliynykova no solo destaca por su juego o su imagen, pues se negó a estrechar la mano de la rival o posar para la foto tradicional debido a que la húngara había participado en un torneo patrocinado por una compañía rusa, algo que Oliynykova consideró incompatible con sus valores, dada la situación de su país y el conflicto bélico que atraviesa desde años atrás con Rusia.
Oliynykova, quien además invierte en criptomonedas para sostenerse dentro del top del tenis mundial, ha captado la atención por salir a la cancha con tatuajes semipermanentes y diseños alocados en el rostro. En el WTA 250 de Cluj-Napoca, la ucraniana apareció con murciélagos dibujados en la cara, una imagen que generó impacto inmediato tanto dentro como fuera de la cancha, en honor al conde Drácula quien habitó en un castillo de esa ciudad.
El inicio de la temporada no había sido sencillo para ella, ya que en su primer partido del año cayó ante Madison Keys en la Rod Laver Arena. Sin embargo, en Rumania ha conseguido cambiar la narrativa: hoy no solo sorprende por su nivel tenístico, sino también por una imagen disruptiva que rompe con los moldes tradicionales del tenis femenino.


