Después de años llamando a la puerta de la gloria y luego de tres finales perdidas en torneos Grand Slam, Alexander Zverev logró finalmente el objetivo más importante de su carrera al proclamarse campeón en su primer ‘major’, al consagrarse en Roland Garros. El alemán levantó la Copa de los Mosqueteros en la Court Philippe-Chatrier tras vencer en la final al italiano Flavio Cobolli por 6-1, 4-6, 6-4, 6-7(5) y 6-1.
En el primer set el transalpino lució nervioso, situación que aprovechó el teutón para castigar con un tenis dominante, quebrándole el servicio en tres ocasiones y jamás comprometiendo el suyo para tomar la delantera en apenas 35 minutos. En el segundo parcial el italiano reaccionó con gran carácter, mejoró su porcentaje de primeros saques, redujo errores y logró igualar el encuentro tras aprovechar un quiebre en el místico séptimo game.
La tercera manga fue mucho más equilibrada, pues ambos jugadores se apretaron el cinturón al momento de servir; sin embargo, Zverev aguardó con ansías el momento oportuno y justo cuando Cobolli sacaba para nivelar a cinco, el alemán quebró para tomar nuevamente la delantera en el partido. En el cuarto episodio el italiano lideró en un par de ocasiones con ruptura a favor, incluso sirvió para set, pero no pudo cerrarlo, aún así el destino le tenía planeado enviar la definición a un quinto parcial tras llevarse el te-break.
En el capítulo decisivo aparecieron los errores de Cobolli, quien luego de regresar del baño tras llevarse el cuarto set, dio la sensación de haber perdido el ritmo; esa situación fue aprovechada de la mejor manera por parte de ‘Sascha’, quien con dos quiebres tomó rápidamente una ventaja de 4-0, luego volvió a quebrar en el octavo game para sellar el partido, el título y enjaular los demonios del pasado.
Más allá del trofeo, el triunfo representa un punto de inflexión en su legado. El alemán ya contaba con títulos Masters 1000, ATP Finals y una medalla de oro olímpica, pero la ausencia de un major era la gran asignatura pendiente de su carrera. La imagen de Zverev celebrando sobre la tierra batida parisina simboliza el final de una larga espera y el comienzo de una nueva etapa. De promesa eterna a campeón de Grand Slam, ‘Sascha’ por fin alcanzó la cima del tenis mundial.
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