El tenis suele regalar momentos de tensión y esfuerzo extremo, pero también escenas tan insólitas como memorables. Eso fue exactamente lo que ocurrió tras el partido entre Dane Sweeny y Reilly Opelka, cuando el australiano protagonizó uno de los gestos más comentados del inicio de temporada al subirse a una silla para poder saludar a su rival en la red.
La escena se dio luego de la derrota de Sweeny ante Opelka, uno de los jugadores más altos del circuito, por 3-6 y 5-7. La diferencia de estatura entre ambos -más de 40 centímetros- hizo que el saludo tradicional resultara complicado. Lejos de evitar el momento o limitarse a un gesto incómodo, Sweeny optó por una solución tan simple como creativa: pidió una silla, se subió a ella y recién entonces pudo estrechar y abrazar a Opelka.
El público presente reaccionó con risas y aplausos, mientras Opelka respondió con una sonrisa cómplice. En cuestión de minutos, las imágenes comenzaron a circular en redes sociales y medios deportivos de todo el mundo, convirtiendo el gesto en un fenómeno viral.
No es la primera ocasión en que algo así ocurre, recordando que, en el 2013, en el desaparecido ATP 250 Bogotá (Colombia), el israelí Dudi Sela lo hizo en su partido ante el croata Ivo Karlovic.


