El mejor partido decisivo ha sucedido en el ATP 500 de Beijing. En la madrugada del domingo, Novak Djokovuc y Rafael Nadal medirán fuerzas para quedarse con el trofeo de la capital china, uno de los más prestigiosos en este gira por el continente asiático.
La raqueta española accedió a la final luego de vencer a Fabio Fognini por 7-5, 6-3 y lo que significó cierta revancha de aquel partido en el US Open, donde el italiano terminó imponiéndose tras haber cedido los dos primeros sets. Esta fue la primera vez, en Grand Slam, que Nadal caía en un partido tras tener ventaja de 2-0 en parciales. Esta vez la suerte cayó de su lado en un partido difícil de inicio a fin, donde tuvo que superar un inicio con quiebre en contra y algunas inconsistencias con su servicio, principalmente en el primer episodio. Fue antes de tiebreak donde el actual ocho del mundo logró romper el saque de su rival y para encaminar la victoria. En el segundo set apenas necesitó de un quiebre para acceder a su 97º final en carrera y la quinta del año (balance de 3 ganadas, 1 perdida).
En la sesión nocturna, Djokovic siguió demostrando el claro dominio que lleva ejerciendo en la actualidad y derrumbó, sin mayores inconvenientes, a David Ferrer, quien llegaba entonado por su título en el Kuala Lumpur la semana pasada. Con el 6-2, 6-3 en la pizarra, Djokovic demostró una vez más su poderío innato, fue casi impenetrable desde el fondo de la pista, jugó a revoluciones extraordinarias y puso enorme presión en la devolución. Con este, ya son 28 partidos ganados de Djokovic en Beijing por ninguno perdido, dando cuenta que este cemento es casi como el patio de su casa. En total, es la 82º final del jugador de Belgrado y la 12º de este año.
Nadal y Djokovic, quienes saben qué es levantar la corona en esta tierras (el serbio tiene 5 trofeos y el español 1), jugarán la final pedida por el público. Y a pesar de que el presente de ambos sea totalmente contrario, nunca va a dejar de ser un privilegio verlos a ambos en una instancia decisiva.
Redacción MATCH TENIS