El tenis femenino vive un momento histórico: por primera vez, dos jugadoras que son madres coinciden simultáneamente en el top-10 del ranking WTA. Un hito que refleja no solo resultados deportivos, sino también la evolución del circuito y de las condiciones para las jugadoras tras la maternidad.
Las protagonistas son Belinda Bencic y Elina Svitolina, quienes han logrado regresar a la élite mundial después de convertirse en madres. Ambas demostraron que, con planificación y apoyo, es posible competir nuevamente al más alto nivel del tenis profesional. La suiza y la ucraniana se ubican en la 9ª y 10ª casilla, respectivamente.
Sus regresos rompen con una idea históricamente instalada en el deporte, pues en años anteriores se pensaba que la maternidad marcaba el final de una carrera. Hoy, este doble ingreso al top-10 confirma un cambio de paradigma y refuerza la importancia de las políticas de protección y ranking especial implementadas por la WTA.
Más allá de la estadística, el impacto es simbólico y profundo. Bencic y Svitolina envían un mensaje potente a las nuevas generaciones: ser madre y mantenerse entre las mejores del mundo ya no es una excepción, sino una realidad posible.
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