“De las derrotas se aprende”, es una frase que suena cliché, pero que en el ámbito deportivo se puede aplicar perfectamente. Y si alguien lo duda puede preguntarle a Roger Federer, quien si bien posee la increíble suma de 1.237 victorias a lo largo de su carrera, cuenta con 270 derrotas, de las cuales, algunas han sido bastante dolorosas, como por ejemplo, aquella final que disputó en Wimbledon ante Novak Djokovic -este año-, desperdiciando dos puntos para partido.
Al respecto, el suizo asegura: “Lo que cambió con respecto al pasado es que ahora me olvido rápidamente de una derrota particularmente amarga”, y le atribuye esto a la influencia de sus hijos y su esposa Mirka, a quien siempre le ha atribuido el equilibrio en su vida y en su trayectoria como deportista. Para Roger, como lo manifestó en la entrevista concedida a Schweizer Illustrierte, «en cuanto llego a casa, el partido es como si nunca hubiera sucedido”.
Lo anterior muestra la madurez emocional que acompaña la carrera de la leyenda suiza, y que lo ha llevado a sobreponerse a momentos duros durante su etapa como profesional. La longevidad de su carrera, por otra parte, se puede explicar desde esta mentalidad, puesto que le hace adaptarse a los altibajos que se presentan en las competiciones.
[author title=»Andrés Matallana: » image=»https://pbs.twimg.com/profile_images/666041598975852544/hSbddU6p_400x400.jpg»]Twitter @Andresf0724. Apasionado por el tenis. Disfruto del deporte blanco dentro y fuera de la cancha[/author]