En las canchas de tenis, donde normalmente se ven jóvenes y adultos perfeccionando su técnica, hay un pequeño jugador que llama la atención por su disciplina, energía y pasión: Sergio Montalvo, un niño de apenas 6 años y quien sueña en convertirse a futuro en tenista profesional.
Desde muy pequeño, Sergio mostró una conexión especial con la raqueta. Mientras otros niños de su edad pasan gran parte del tiempo jugando videojuegos o viendo caricaturas, él disfruta entrenando, corriendo detrás de cada pelota y aprendiendo nuevos golpes. “El gusto por el tenis nace del interior de mi familia. Tengo un tío de nombre Alfonso Mora, él fue capitán del equipo venezolano de Copa Davis, quien un día me invitó a jugar tenis, junto a mi hermana, y nos quedamos en este maravilloso deporte”, expresó Daniel Montalvo, su padre.
Su rutina combina diversión y aprendizaje, siempre acompañado por el apoyo incondicional de su familia. Su padre, quien también actúa como entrenador y guía, ha sido pieza fundamental en su crecimiento deportivo; juntos entrenan varias veces por semana, trabajando coordinación, disciplina y amor por el deporte. “Él estudia en un colegio bilingüe, pues sabemos de la importancia del inglés en el deporte; estudia de 8:15 a.m. a 1:15 p.m., luego almuerza y hace la digestión de los alimentos. Sobre las 3:30 p.m. empieza su preparación y después de las 5:00 p.m. da inicio al entrenamiento y esto varía de acuerdo a las condiciones climáticas. Un día a la semana entrena el físico en el gimnasio y los viernes lleva a cabo la descarga muscular”, fueron las palabras de Daniel al ser consultado por un día de su primogénito.
A sus 6 años, Sergio no entrena con bola roja, sino con naranja, para niños un par de años mayor que él. “Lleva entrenando tres años y he visto su proceso de evolución en diferentes aspectos como el técnico, la movilidad, la coordinación, entre otros. Entre la bola roja y la bola naranja la diferencia es el tamaño de la primera en cuestión y de un momento a otro jugaba con mucha facilidad, por esa razón decidimos cambiarlo a bola naranja, tomando como referencia su progreso. Lleva un año trabajando con esta bola y consideramos que el nivel está por encima de la edad”
Esta relación cercana ha convertido el tenis en mucho más que una actividad física: es un proyecto familiar lleno de sueños y dedicación. “La mamá de Sergio está comprometida con su proceso; es la encargada de la alimentación y le encanta la idea de que sea deportista”, añadió Daniel.
Apoyado por un gigante como Yonex
El impacto digital y el proyecto que gira en torno a este ‘pequeñín’ hizo que una de las marcas más grandes del tenis se fijará en él y comenzara a apoyarlo decididamente. “Sergio es el niño más pequeño que patrocina Yonex en México y el único que no está en competencia con este gran respaldo por espacio de un año. Vamos paso a paso en el objetivo de empezar a competir, porque la idea es que tenga un proceso físico, psicológico y técnico. Le apuntamos a un buen repertorio de golpes al momento de entrar en esa causa”, dijo su padre.
Opiniones divididas en redes sociales
A pesar de su corta edad, Sergio ya ha despertado admiración en redes sociales y entre aficionados al tenis infantil por su sorprendente concentración y compromiso. Historias recientes destacan cómo niños talentosos están comenzando su camino en academias y torneos desde edades muy tempranas, inspirando a nuevas generaciones de deportistas; sin embargo, no todo es color rosa, pues también hay muchas personas que consideran exagerada la rutina que desarrolla.
“Nosotros no nos desviamos de las opiniones ajenas; a las personas les insisto que estamos criando un ser humano con valores que da el deporte como la disciplina, la responsabilidad, la autoestima y la entrega. Soy consciente de las críticas, pero a la vez estoy tranquilo, porque estamos rodeados de muchas personas quienes son profesionales en diferentes áreas como la preparación física, la nutrición y la psicología. Exponer al niño en redes sociales no es muy saludable, pero de alguna manera se puedan generar alianzas en pro del trabajo en torno a Sergio”, manifestó Daniel.
Aunque todavía queda un largo camino por recorrer, quienes lo conocen aseguran que tiene algo especial: entusiasmo, disciplina y una enorme sonrisa cada vez que entra a la cancha. Más allá de los trofeos o las victorias, Sergio Montalvo representa la ilusión de un niño que disfruta persiguiendo sus sueños desde muy temprano.
Quizás en algunos años su nombre aparezca en grandes torneos internacionales, representando a México o Venezuela. Por ahora, sigue aprendiendo, jugando y demostrando que nunca es demasiado temprano para comenzar a construir un sueño.
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