Esta semana ha resultado bastante especial en la carrera de Alison Van Uytvanck, quien hace un par de días protagonizó uno de los grandes golpes de la actual edición de Wimbledon al dejar por fuera a la vigente campeona, Garbiñe Muguruza (7-5, 2-6 y 1-6) y, además, festejó la primera victoria de su carrera ante una rival top ten.
Las buenas sensaciones de la belga de 24 años continuaron este sábado, luego de asegurar su presencia en los octavos de final de un Grand Slam por segunda ocasión –antes en Roland Garros 2015-, gracias a su victoria sobre Anett Kontaveit. Pero, más allá de su triunfo sobre la estonia, Van Uytvanck llamó la atención por su celebración.
Al finalizar el encuentro, la actual 47 de escalafón femenino se acercó hasta donde estaba su novia, Greet Minnen, y le dio un beso en frente de los presentes en la cancha 12. El hecho llamó la atención, no sólo por su espontaneidad, sino por el contexto de un torneo que se caracteriza por ser el más conservador en el ámbito tenístico.
Recordemos que la jugadora había denunciado hace un par de meses que fue víctima de bullying por parte de sus colegas cuando reveló su condición sexual. «No tengo por qué esconder nada. Nadie debe tener miedo o justificarse por su orientación sexual», sostuvo.
Redacción Match Tenis